Gatos. Fui a botar a la basura a uno el otro día. Tuve que hacerlo. La tournée du chat noir, cats in prague, crna macka beli macor, gato lopez, cats, lovecats. Au Paris il y a des chats aussi. No se si comencé o terminé en Paris. Parecía cumplir el sueño de llegar a Europa, a verlo todo, a hablar idiomas diferentes; algo que parece tan cotidiano para muchos, e inimaginable para la mayoría. Ya llegar a la Serena les parece mucho, nótese que no hablo de dinero. Como el gato al que cambian de casa: de hambre, de enfermedad y ataques de sus congéneres, se caga, se mea, vomita y la mayor parte de las veces muere. Entonces, ¿cómo cresta hay tanto gato repartido por todos lados?.
No sabes, gato, qué significa llegar a Paris, solo, sucio, hediondo (como las bocas de gatos que alimentan con pescado en lata), de noche, sin equipaje (se perdió en España), sin saber qué hacer... ¡Ah cresta, que te quejai! Todo eso que hablas es, por lo demás, charlatanería. Es fácil llorar así cuando sabes que tienes la reserva del hotel. Que por último activas el seguro y te compras ropa - francesa más encima - ¡Ups!, ¿Acaso te crees "hombre de mundo", porque has tenido la suerte de pegarte un par de viajes por aquí o por allá?. Casi te ves como un evans dando lecciones de lo provinciano que eres, gato.
Pues te equivocas. Borra tus lamentos y mírate, solo en Paris, caminando por las calles. A nadie le importas, porque eres como un gato cualquiera. Partiste solo, te diste cuenta que ya no tenías nada y fuiste a buscar lo que no tenías. Fuiste a ver, a husmear, a escudriñar en la basura para ver si te gustaba. Pensaste: "viajo solo, es mi viaje personal, no como los anteriores, voy a ver esos lugares que nadie quiere recorrer, Croacia, Letonia, Serbia... (pero no me puedo perder Paris)". Soñaste: "me voy a quedar allá, vivir como un gato europeo, entre champagne (del verdadero), vinos y quesos (de cabra por favor)". Recordaste: "estuve acompañado, tuve mi gata y mi basurero propio, ya no tenía nada más que hacer que esperar la jubilación". Lamentaste: "la gata no estaba hace tiempo y tu te creías acompañado, jajajajaja, pobre gato callejero atropellado". Reiste: "ahora voy a estar donde tu hermano decía volar cuando chico".
Sólo te puedo decir, gato, que hay una cosa que marca la diferencia. Fuiste solo. Podrías haber ido a Australia, a San Pedro de Atacama, a Punta Arenas, a Rancagua. Da lo mismo. Pero éste es tu viaje de soledad. Ya has muerto una vez. No te creas que puedes resucitar (no seas patudo, eso se reserva sólo a algunos). Tal como en el teatro, debes morir antes de entrar en escena. En realidad, habías muerto hace mucho, pero no te habías dado cuenta... o mejor dicho, no querías aceptarlo. Como aquel gato que botaste el otro día, te ves en esa habitación del hotel, comenzando tu viaje, las cuencas sin ojos, la espalda con gusanos, el cuerpo tieso, el veneno ya diluido. Mírate, si ni siquiera puedes viajar cuando te da la gana. Definitivamente, no te da para hombre de mundo.
No sabes, gato, qué significa llegar a Paris, solo, sucio, hediondo (como las bocas de gatos que alimentan con pescado en lata), de noche, sin equipaje (se perdió en España), sin saber qué hacer... ¡Ah cresta, que te quejai! Todo eso que hablas es, por lo demás, charlatanería. Es fácil llorar así cuando sabes que tienes la reserva del hotel. Que por último activas el seguro y te compras ropa - francesa más encima - ¡Ups!, ¿Acaso te crees "hombre de mundo", porque has tenido la suerte de pegarte un par de viajes por aquí o por allá?. Casi te ves como un evans dando lecciones de lo provinciano que eres, gato.
Pues te equivocas. Borra tus lamentos y mírate, solo en Paris, caminando por las calles. A nadie le importas, porque eres como un gato cualquiera. Partiste solo, te diste cuenta que ya no tenías nada y fuiste a buscar lo que no tenías. Fuiste a ver, a husmear, a escudriñar en la basura para ver si te gustaba. Pensaste: "viajo solo, es mi viaje personal, no como los anteriores, voy a ver esos lugares que nadie quiere recorrer, Croacia, Letonia, Serbia... (pero no me puedo perder Paris)". Soñaste: "me voy a quedar allá, vivir como un gato europeo, entre champagne (del verdadero), vinos y quesos (de cabra por favor)". Recordaste: "estuve acompañado, tuve mi gata y mi basurero propio, ya no tenía nada más que hacer que esperar la jubilación". Lamentaste: "la gata no estaba hace tiempo y tu te creías acompañado, jajajajaja, pobre gato callejero atropellado". Reiste: "ahora voy a estar donde tu hermano decía volar cuando chico".
Sólo te puedo decir, gato, que hay una cosa que marca la diferencia. Fuiste solo. Podrías haber ido a Australia, a San Pedro de Atacama, a Punta Arenas, a Rancagua. Da lo mismo. Pero éste es tu viaje de soledad. Ya has muerto una vez. No te creas que puedes resucitar (no seas patudo, eso se reserva sólo a algunos). Tal como en el teatro, debes morir antes de entrar en escena. En realidad, habías muerto hace mucho, pero no te habías dado cuenta... o mejor dicho, no querías aceptarlo. Como aquel gato que botaste el otro día, te ves en esa habitación del hotel, comenzando tu viaje, las cuencas sin ojos, la espalda con gusanos, el cuerpo tieso, el veneno ya diluido. Mírate, si ni siquiera puedes viajar cuando te da la gana. Definitivamente, no te da para hombre de mundo.

1 Comments:
bueno, me gustó.. y me reí también, entendiendo el significado.. y sobre todo en la parte de cuando tu hermano decia volar cuando chico... jajaja
Enregistrer un commentaire
<< Home