mardi, août 15, 2006

Oye.... pssss... ¿Qué? Despierta. ¿Para qué? Estás en Paris. Lo se. No me vengas con que el cambio de horario, ya se que tuviste una semana de mierda antes de venir, arrancaste de tu departamento, hiciste pedazos a tu tío, casi no dormiste, fuiste con una amiga esperando que algo pasara y sólo pasó una noche de tragos y joints con gente que no verás jamás (o sea, un carrete), fuiste a abrazar a tu abuelo que lloraba porque te quería. ¿Te vas a quedar ahí acostado leyendo ese libro? ¿Acaso le crees a Grass cuando dice que las mujeres antes tenían tres tetas y éramos todos felices?

El equipaje no está, se perdió cuando perdí el vuelo en Madrid. Más encima, todavía tengo el recuerdo del viejo argentino del avión, prácticamente las tuve que hacer de niñero. Ni siquiera una mina me tocó al lado...la brasilera del air france estaba rica ¿no?. No, de hecho era ahí no más. Pero claro, caes fácilmente cuando te halagan esos ojos azules y ese pelo rubio con los que te maldijeron de nacimiento, como la historia y las matemáticas que también han sido tu carga. Y bueno, esa mirada sexy y el portuñol te podrían haber llevado a besarla.
Heat of the moment, como en enero, al final del curso de francés, aunque ahí llegaste a la cama de una. O te llevaron... como siempre. Después de todo, a quién se le ocurre estudiar francés siendo ingeniero - esa es lengua muerta - tienes que aprender mandarín que está de moda y por el tratado de libre comercio y porque los autos van a ser todos chinos, y la velocidad la vas a tener que leer en números chinos y vas a perder tu pega y la isapre y la afp te van a echar porque los contratos vienen en mandarín. Pero el curso llegó justo a tiempo a salvarte el pellejo, así que no te quejes. Yo creo que fuiste por que te atraen los lugares imbuidos de feminidad. No es lo mismo que buscar mujeres, para eso llamas a un aviso del diario o te vas a una disco y no tienes pasta para eso. Las mujeres siempre moldean tu carácter supuestamente fuerte. Sobre todo cuando explotan esa feminidad maldita que adoras. Y eso que tienen sólo dos tetas.

Podría imaginar que no era un tío, si no una tía a quien aplasté con un dedo aquella noche. Sería lo mismo, porque ya lo he hecho antes, quebrar a alguien a punta de palabras. Fue desgastador. Los ojos irritados, abiertos, las facciones tiesas, la mirada penetrante, de pie dominando la situación, los brazos cruzados, los hombros dispuestos a un golpe por si su hijo se levantaba a pegar. Mi argumento devastador, la respuesta certera, una tras otra; lo fui dejando en la silla cada vez más débil, más viejo, más seguro de ser tan culpable, aunque si querer admitirlo. Y fue la hora de la verdad. La razón, mi razón, venció. Su esposa, aquel demonio cínico y farsante, tenía la ira brotando de cada poro, pero esta vez no pudo hacer nada. Y su hijo no existía, era mejor no hacerle daño por ahora, aunque el daño ya estuviera hecho. Lloré al día siguiente por haber derrotado y no haber ganado. Dos de la mañana y estaba hecho. Más encima, al otro día - al mismo día - me levanté temprano y fui a abrazar a mis abuelos, a sus mismísimos padres, esperando un sermón, me encuentro con lágrimas y un abrazo y la confirmación de que una vez más, tuve la razón. Se cerró al fin el círculo, no se a que costo.
Por eso prefiero seguir leyendo El Rodaballo en la pieza del hotel pensando que apenas conozco a dos de las 9 mujeres que componen el libro y que todavía me quedan muchas páginas. Además leo re-lento, los dos libros que traigo me hacen bulto y no quiero ni pensar en Belgrado con 7 kilos más en la mochila buscando hotel a las 5 de la mañana. Ya se lo que viene. Caminaré buscando sólo el siguiente punto de la historia, algo tan básico como un lugar para dormir, dónde comer, dónde lavar la ropa. Con suerte vendrán un par de edificios, iglesias, souvernirs, museos. Y ojalá que me entiendan... si no se hablar ni alemán, ni checo y menos croata.
La mina de la recepción no está mal. Además, te acaba de halagar tu francés, así que puedes caminar tranquilo, pedir un café, ir al baño y tomar una cerveza. Tu equipaje va a llegar porque te lo dijo la brasilera. Atrás puedes ver, dibujados, la casa que dejaste - gata incluida - el departamento - del que saldrás- las noches de pisco sour, el hombro que le tendiste a aquel que está desvalido, el asiento y ese computador que detestas, la cama nueva que compraste por y gracias a ella, el cariño a tu hermana tan herida - y su hijo que lo es todo en esa casa - la voz de tu padre cantando a Víctor Jara, el estacionamiento donde quedó tu auto guardado por un mes.
Los gusanos se están cayendo. Te levantas, estiras las patas y cada uña. La espalda se encorva muy alto, la piel tirita, la cabeza intenta salir de los hombros, las pupilas se dilatan precisas hasta ajustarse a la luz. Vas y!, es tiempo de comenzar a caminar.

2 Comments:

Blogger Rodrigo González Lillo said...

Interesante novela por entregas... parte del texto de hoy me hizo sentir actor de reparto. You know.

août 15, 2006 10:13 PM  
Blogger Unknown said...

pues a ese ex miembro de las SS no le creo que hayan tenido 3, pero algún día igual lo leeré con ganas

août 20, 2006 2:59 PM  

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