¿Se acuerdan Daniel, Ale, Cata, cuando nuestra madre al fin cumplió el sueño de tener aquel pelo largo? Primero, llegó hasta el suelo, abajo, en la cama, y luego, como guiado por algo o alguien, salió por la ventana hasta la reja y viró hasta la esquina. Ella se levantó asustada y miró, agarró unas tijeras y lo cortó a la altura del hombro, pero él seguía creciendo y creciendo, hasta el infinito.Tanta frivolidad en uñas y teñidos, tantos senos exigidos al máximo, tanta pierna desechada, tanta grasa a la basura de otras mujeres, podrían llenar siquiera un poco su cuerpo, bello pero ínfimo, aunque ustedes saben bien que ella lo llena todo, está en todas partes, su presencia es más que cualquiera de nosotros en la casa, o que el ruido de la tele o la radio, los discos que coloca el Ale cuando se asoma dos horas apenas por ahí. Es igual que su nieto, ya les dije que él era todo, al tomarlo en brazos es gigante. Ella también; son su cuerpecito menudo, sus cuarenta y seis kilos de huesos y piel lo llenan todo.
Yo ahora estoy en este departamento en Praga y no hay nada que lo llene, ni Saramago ni Grass, ni las guías turísticas ni el humo de los cuatro o cinco cigarros que me he fumado en una hora; menos podría llenarlo yo, hasta ese techo de 3 metros de altura, estas dos camas que conmigo parecen vacías. Por eso cuando vi al gato de la señora, la dueña del edificio, sentí la presencia de alguien, y vi ese departamento lleno - no el mío - el de ella. Vacío está también el barrio, la estación Jihiro Podebrad y la calle Slavíkova, donde vine a caer después de aquel viaje fabuloso desde Lyon.
Así que salgo a caminar, buscando todo lo que me habían contado de Praga y no hay nada. Un barrio cualquiera como en Ñuñoa o Providencia. La torre de la televisión que detestan los checos por ser el último monumento comunista. La plaza como cualquiera, rayados infernales cubren las paredes y no falta el borracho durmiendo en un banco. Trato de llegar a la estación de trenes, para buscar alguna guía, llamar por teléfono y saber cómo diablos funcionaba ese maldito ticket de metro por tiempo. Una vez ahí salgo a fumar un cigarrillo al parque: mala idea, se ha acercado un tipo que me toma del brazo y me dice algo en un lenguaje indescifrable: lo justo y necesario es responderle en buen chileno,- apagar el cigarrillo y volver a la estación. Al menos ya tengo lo que necesito, por lo que sólo me falta un buen lugar para comer y dar un paseo en la poca tarde que quedaba. Maldito día de lluvia y calor, apenas logré comer y subir a la torre. Nuevamente el vacío. Arriba dos o tres parejas, un tipo vestido chabacanamente y una tipa vestida de puta. Un poco más allá una muchacha bella llora junto a su amiga, alternando el checo y el inglés, cantan una canción frívola que ya no recuerdo. Está claro que su "pololo" o su "novio" (¿o novia?) le ha jugado una mala pasada, como la vida nos las ha jugado tantas veces a cualquiera de nosotros. Me acerco cuando está sola y le pido que me saque una foto, prácticamente gesticulando y lanzando esquirlas de inglés para que me entienda... algo.
No hay más que hacer, solo volver y leer nuevamente, mirar el techo inmenso y sentir aquella sensación de vació mientras afuera llueve. Y una vez más, cuando parece que nada tiene sentido, te hacen una nueva jugada, alguien bota el tablero en el que ya te tenían en jaque de vacío y aburrimiento, aparecen mágicamente aquellas guías, folletos, trípticos y dípticos, Prague Walks, Kutna-Hora, Hradec Kralove, Plzen, Ceske Budejovice, Cesky Krumlov y la misma maldita Praga que te dice: "no seas imbécil, has hecho puras huevadas hoy, piensas siempre con el culo: ¿Acaso no sabes que soy la joya de Europa oriental?. ¡Te desafío a que me lo demuestres!
Yo ahora estoy en este departamento en Praga y no hay nada que lo llene, ni Saramago ni Grass, ni las guías turísticas ni el humo de los cuatro o cinco cigarros que me he fumado en una hora; menos podría llenarlo yo, hasta ese techo de 3 metros de altura, estas dos camas que conmigo parecen vacías. Por eso cuando vi al gato de la señora, la dueña del edificio, sentí la presencia de alguien, y vi ese departamento lleno - no el mío - el de ella. Vacío está también el barrio, la estación Jihiro Podebrad y la calle Slavíkova, donde vine a caer después de aquel viaje fabuloso desde Lyon.

Así que salgo a caminar, buscando todo lo que me habían contado de Praga y no hay nada. Un barrio cualquiera como en Ñuñoa o Providencia. La torre de la televisión que detestan los checos por ser el último monumento comunista. La plaza como cualquiera, rayados infernales cubren las paredes y no falta el borracho durmiendo en un banco. Trato de llegar a la estación de trenes, para buscar alguna guía, llamar por teléfono y saber cómo diablos funcionaba ese maldito ticket de metro por tiempo. Una vez ahí salgo a fumar un cigarrillo al parque: mala idea, se ha acercado un tipo que me toma del brazo y me dice algo en un lenguaje indescifrable: lo justo y necesario es responderle en buen chileno,- apagar el cigarrillo y volver a la estación. Al menos ya tengo lo que necesito, por lo que sólo me falta un buen lugar para comer y dar un paseo en la poca tarde que quedaba. Maldito día de lluvia y calor, apenas logré comer y subir a la torre. Nuevamente el vacío. Arriba dos o tres parejas, un tipo vestido chabacanamente y una tipa vestida de puta. Un poco más allá una muchacha bella llora junto a su amiga, alternando el checo y el inglés, cantan una canción frívola que ya no recuerdo. Está claro que su "pololo" o su "novio" (¿o novia?) le ha jugado una mala pasada, como la vida nos las ha jugado tantas veces a cualquiera de nosotros. Me acerco cuando está sola y le pido que me saque una foto, prácticamente gesticulando y lanzando esquirlas de inglés para que me entienda... algo.
No hay más que hacer, solo volver y leer nuevamente, mirar el techo inmenso y sentir aquella sensación de vació mientras afuera llueve. Y una vez más, cuando parece que nada tiene sentido, te hacen una nueva jugada, alguien bota el tablero en el que ya te tenían en jaque de vacío y aburrimiento, aparecen mágicamente aquellas guías, folletos, trípticos y dípticos, Prague Walks, Kutna-Hora, Hradec Kralove, Plzen, Ceske Budejovice, Cesky Krumlov y la misma maldita Praga que te dice: "no seas imbécil, has hecho puras huevadas hoy, piensas siempre con el culo: ¿Acaso no sabes que soy la joya de Europa oriental?. ¡Te desafío a que me lo demuestres!

2 Comments:
este artículo tiene por título "The Cat in Prague".. como wencho
Interesante el comentario a cerca de las personas que lo llenan todo... Es la pura verdad y curiosamente casi siempre son menud@s en estatura y peso....
Saludos AEVP
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