samedi, décembre 23, 2006

No hay sueños.
No se camina por el sendero a la orilla del lago, Plitvička jezera.
Ha quedado atrás, y quedará como tantas personas que no recuerdo su nombre.
Ellas son eternas, quedan en los recuerdos.
Los recuerdos son eternos, están ahí y no vuelven más.
Se acaba, ella muere y te deja ese regalo.
El regalo del recuerdo.
7 años es demasiado, después de eso, no hay esperanza.
Mejor dejarse llevar y que te deseen.
Alejarse es el mejor camino, la distancia es eterna, la cercanía no.
Mientras el árbol estuvo en pie valió la pena, sólo queda recordarlo.
Las magnolias se deshojan en un par de semanas.
Los sueños son de otros, para mi ya no.
Hay que hacerlo, para que sus sueños aparezcan y mueran, sólo ahí son eternos, en Belgrado.