Pausa.
Sería tarea muy fácil si me pusiera a describirla físicamente. Basta con decir que cae en cualquier modelo de perfección en belleza, es la magnolia repentina de noche brindando una luz que lleva cualquier par de ojos hasta ella, más de algún astrónomo debe deleitarse al enfocarla, demasiado lejos para tocarla, absorbiendo cada partícula ínfima mía u onda que podría servir para confirmar que el mundo que me rodea está hecho solamente de mi propia percepción. Debo por lo tanto asumir que soy culpable de su existencia y de su error y de estar aquí acostado, los pies rectos y crucificado sin clavos en en el suelo frío, porque he atraído a la magnolia a su muerte, desde el árbol que fue arrancado, ese mismo que yo planté y cuidé, un día al irme quedó seco para siempre, llorando sus hojas por no verme, por no sentirme, por mis canciones desafinadas que dieron el paso a un lado, hacia ninguna parte, ahí soltó su última lágrima, me regaló la más hermosa flor, firme, inmensa, suave como sus brazos, o sus mejillas, no dejarás que cualquiera te logre ver abierta tomando el sol que se asoma desde la cordillera, sólo yo, que vuelvo nuevamente caminando pero dejo mi corazón en el cajón sin llave de mi velador.
Ahí también, completamente asequible se encuentra un par de aros de granate checo, la pregunta que no sé responder es de quién son. ¿De la magnolia de ojos...?
Je les ai acheté au Prague. Eso fue como a la mitad del viaje. El viaje continúa. Les pido disculpas por ser tan ... no se ¿siútico tal vez?.
Ahí también, completamente asequible se encuentra un par de aros de granate checo, la pregunta que no sé responder es de quién son. ¿De la magnolia de ojos...?


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