mardi, septembre 26, 2006

No ha mencionado mi nariz, me di cuenta de inmediato cuando pasó de largo describiendo bien mis ojos, mis mejillas, las cejas y de ahí como si nada saltó a mi boca que quiere besarlo; lo he desafiado a lograr llevársela, pero sabe que será él quien me entregará la suya, y lo hundiré en mi cuerpo voluptuoso de 17 años, edad que no tengo pero que luzco siempre bajo estas chaquetas cortas o una blusa que permita resaltar mis pechos, esos que dejaré que toque sólo una vez, nunca desnudos, no vaya a ser que me compare con ella, tengo miedo que lo haga; para él fue tan fácil quitarle toda la ropa a sabiendas que así desnuda ella lo convertiría en una estampilla más de su filatelia de parejas, hombres o mujeres quedan pegados ahí en las hojas uno/una tras otro/otra. Yo también estoy ahí en una de sus hojas, justo antes que él, el muy maldito supo desde el primer momento.

No entiendo porqué dice ahora que la nariz encaja tan perfectamente en mi rostro ¿será donde le pedí de frente explicaciones por haberla saltado con tanta evidencia? Me cuenta uno y otro momento de su vida y parece que encajara también y tan bien en cada uno de sus segundos o minutos. Sé cuando estar, se cuando debo acercarme o hablar; lo vine a conocer justo cuando él necesitaba, yo lo llevé también a ella, se la ofrecí como un petit cadeau, arranqué a la nereida del agua, la envolví para salvarlo de la tierra que caía sobre su cuerpo pequeño, después de tantos años de muerte lenta, en el último instante lo encontramos justo las dos en harapos en una tumba mal tapada hundiéndose poco a poco en su casa, esa que no conozco, pero que ella sí logró ver sólo desde afuera.

Me dice incoherencias, quiere que mi nariz quede tal como está (cómo se le ocurre, en cuanto tenga dinero me la opero), ni más grande ni más pequeña, dice que más recta no resaltaría los ojos grandes con los que sutilmente desde el primer vaso de ron le he estado coqueteando, invitándolo poco a poco a besarme, como tiene que ser: él, hombre, debe tomar la iniciativa. Pero es un cobarde, se sonroja cada vez que hago la más mínima mención a conquistarme. Con la misma vergüenza me insinúa que yo podría haber estado ahí y ambas haberlo acogido simultáneamente en nuestros vientres, para terminar de una vez y para siempre esa agonía o convalecencia - ya ni se a estas alturas - que ha tenido que sufrir durante meses. Yo sólo me río, a él le gusta verme reír, dice que mi boca es hermosa así. Qué tonto es, niño y viejo al mismo tiempo, en un mismo cuerpo, sus roñosos esquemas de infancia en dictadura le pasaron la cuenta y no se atrevió a invitarme a compartir ese loco momento placentero.

No me gusta cuando dice que me quiere -aunque se que ese cariño es de un significado distinto - me hace sentir incómoda, como a ella que ante el miedo de verse atrapada, vociferó palabrerías y retórica cavernosa tratando de explicar algo que para nosotras es tan evidente y que él ya sabe. Me siento contenta, ha aprendido al fin, por eso de un momento a otro decido entregar mi boca tranquilamente y mis pechos para que los toque, justo uno más grande que otro, puedo caminar de la mano con él sin preocuparme de verme obligada a besarlo en cada cumpleaños, ni que va a venir a levantar una pata trasera para descargar su vejiga, cual perro para marcar su territorio. Puedo pasear tranquilamente por Paris o Avignon, donde caminó tan tranquilo y seguro, confiado, esgrimiendo esas palabras que fácilmente salen de su boca: quelqu'un, aussi, tienne, mienne, votre, derriere, moi, faire, j'ai besoin de t'embrasser, esas con las que se burlaba de mi impotencia por no poder hablar en público, cuando la angustia me calaba los huesos. Él ha vuelto de allá tan lejos solo para decirme que sí, que puedo al fin buscar a aquel otro hombre que me hará niña y mujer, que puedo rebuscar también en los misterios y mitos de merovingios y visigodos, toltecas o asirios, Haile Selaisse, Federico I, II, Catalina de Rusia, él los conoce desde pequeño entre libros y enciclopedias, y aunque se que no será él quien me los enseñe uno a uno, los puedo aprender porque tengo la fuerza y la inteligencia para hacerlo.

Allá en Paris desde donde viene perdí y gané casi todo. Ahora ya poco me importa, mi corazón hecho trizas encaja en mi vida como un suceso fechado, una batalla o una guerra, derrotada según mi punto de vista, vencida desde el suyo. En el bar y sólo por esta noche encajaremos bien, cada instante es necesario y preciso, no como esa vez cuando tuve que alejarme ligeramente, gracias a la gloriosa actuación de teleserie de ella. Ahora sí, él sabe la libertad que quiero, me puedo ir tranquila disfrutando mis 17 años y él puede descansar al fin en paz en esa tumba, cerrando así el círculo como mi nariz completa la belleza de mi rostro. Te voy a hacer caso. "Ya, está bien ohhhh, no voy a caminar agachá, pero si sabís que todos los hombres son mas chicos que yo.. ya se que no es excusa... está bien, voy a enderezar la columna y lucir orgullosa lo que tengo". Es ahora la última pieza del puzzle, el tornillo del mueble, la primera piedra del batiment, tan claro, tan básico: todos los libros que pasaron por sus manos no llenarán nunca eso que yo sí se hacer desde siempre, he sabido entregar, espontáneamente, sin ataduras, mi corazón, y es eso lo que envidia tanto. No sabe que eso es también vivir con las dos ninfas pequeñitas, tristeza y alegría, danzando entre los árboles siempre de la mano, o hadas, revoloteando con pequeñas alitas, cantando al mismo tiempo, esas dos con las que quiso él hacer el amor y que por ahora le están vedadas, sólo existen en cuentos olvidados.

4 Comments:

Blogger marco said...

wow... me sorprendí... escribes bien bien, bien profundo y con ene ideas revueltas pero consistentes
muy interesante todo...
te felicito!!!
nos vemos!

septembre 30, 2006 5:13 PM  
Anonymous Anonyme said...

La cagaste... Sin lugar a dudas es lo mejor que te he leido... Tal como me lo imaginaba... AEVP

octobre 03, 2006 2:31 PM  
Anonymous Anonyme said...

ahora si que me parece perfecto...

octobre 03, 2006 3:57 PM  
Blogger Ismael Cortés said...

Preferiría un comentario firmado, pero esto es algo así como una ironía de la ironía, la recursividad de la ironía, algo como la solución a las torres de hanoi o la nada misma.
Se agradece la idea.

octobre 03, 2006 4:10 PM  

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