
Te quiero en los momentos de muerte que llevo acarreando en mi maleta. Te quiero incluso en los huesos que soy ahora y el humo que me consume poco a poco los pulmones, en la soledad de mi departamento, en sillones viejos donde mi columna duele día a día por el peso de mi propio cuerpo cuya estructura ya no aguanto y quiero tan solo el momento definitivo en que pueda echar tierra para no verla más.
Y a mi me gusta hacerte enojar, verte cambiar y también tus pechos
Jajajaja, te llamo en cuanto me desocupe
Qué?
Ups, en realidad, no sería malo
En el dolor de los ojos grandes heridos por amores que no son y aventuras que llevan cargas de penas arrastradas como una canasta que se encaja en tu espalda, en la mía ya agotada por ver tanta miseria y sin esperanza de encontrar miradas, como aquellas que se perdieron en la lejana España, esas que envidio sobre una mesa de un bar que desconozco, un lugar al que nunca fui, esas fotos de sutil inclinación sobre él, esas donde hay algo inexplicable que no puedo tener. Armo una novela de amor y dejo a los participantes, él y ella, jugar, sabiendo su final espantoso, la separación definitiva, pero la aliento con el único fin de escribirla en estas líneas.
En el aeropuerto con mi tío y mi viejo. Por qué?
Yo hablaba del 36 ½
Yo te debería acusar! Imagina te hubieran sacado una foto desde un auto
Roto el codo? Jajaja
Te quiero con las heridas sobre cada hombro, uno suavemente bailando mientras cantas en la cama (nunca vi algo así) quizás ellos cantaron también las canciones (sólo un lalalá, como tú) y fui yo quien le dijo a él: no te pierdas nunca la oportunidad de amar a alguien, ese consejo que me digo yo y nunca obedezco. El dolor de la separación a él lo ha traicionado y no puedo sentirme culpable de haber dado mi primer consejo en la vida; lo siento pero no me puedo perder la oportunidad de ver al menos desde una rendija lejana, las miradas en cautiverio uno hacia la otra, como me gustaría a mi, un mínimo instante en una foto que termina ahí mismo, en el preciso momento en que el autor soltó su dedo del disparador. Un final escrito desde hace tiempo, 1 de marzo marca el fin de la novela que nunca debió terminar así.
Ya
No pude ir, perdona. Un beso. Nos vemos mannana
Me encanta
Jajajaja, no es lo mismo
Debiste haber venido. Te hubiera tocado fuerte.
Te quiero porque recuerdo el perfume y nuestra última mirada, nuestros ojos, cada par apuntando directamente, algo que comenzó como una absurda broma de amigos heridos por la promesa de amor inconclusa, terminando en el reflejo de aquello que nunca fue, en una foto que nadie sacó, en la mentira inventada en mi mente de haber encontrado a Sabaha que murió perdida por las heridas de los gusanos que, tal como a mi cuerpo, carcomieron el resto de sangre que quedaba entre los huesos y la piel muerta.
Besos
Hay un interesado en el taller de h. Noguera. Pregunta si puede ir hoy. Llamame
Pero qué es lo que te da pena? No entiendo.
Tu último beso no fue sincero. Prefiero el teatro. Adios.
Our tiny relationship
Así ya no es justo, me molesta haber tenido la razón, la intuición de saber en el instante que debía abandonar una batalla perdida desde el principio, sin poder sanar la herida que se hunde en tu pecho blanco. Me rendí antes de tiempo y te desprecié. Debería haberme quedado como estaba, dentro de los muros, hundido en la incapacidad de predecir y entender cada sentimiento que pasa por tu cuerpo o el de cualquier otra mujer. No quiero ese don que me ha sido concedido. No quiero más teatro, ni actuaciones, ni sueños inconclusos. Puedo decir Te Quiero, pero no Te Amo, sentencia reservada para sentimientos recíprocos que entre nosotros no existen.
1 Comments:
Lolito... ya deberías estar escribiendo más canciones que yo.
Saludos.
Enregistrer un commentaire
<< Home