dimanche, février 25, 2007

Mercenario del sexo dijo, y se rió. Es que cuando me enamore, ahí lo voy a saber cachai. La discusión se perdió entre lecciones sartrianas y filosofía sobre qué es estar realmente enamorado, ¿pensar o sentir? La palabra adecuada que define si estás enamorado/a o no, lo piensas o lo sientes, sabes que estuviste enamorado viejo, dejaste a tus amigos por un auto, babeabas, pero cuando te llamaba por teléfono, le respondías: “estoy en 15 minutos allá”, cuando estabas con un vaso recién servido de la primera ronda de cervezas que tomábamos en el café universitario. Del brazo de K salí ese día luego de varias jarras, cada uno del brazo de una muchacha, tuve la suerte de tener la mejor de mi mano, pero no recuerdo de quién ibas tu del brazo. La alameda era y es peligrosa a esa hora, en realidad a cualquier hora, pero sobre todo frente al cerro Santa Lucía, donde – dicen – se juntan las parejas gays a tener sexo en la noche, rateros – pungas – te observan si andas desprevenido para lanzarse sobre ti, y desprevenido significa andar con varias rondas de cerveza en tu cabeza. Estaba claro, más de alguna vez vimos los travestis que se juntan en la esquina en las noches, cino o seis nos hicieron un tunel y la mala suerte cayó encima de Cristian, Cristián, Christian, el homofóbico, el que despotricó toda la noche contra los gays, deberían matarlos a todos ¿no?, claro, eramos siete, y la desdicha de ser el más conservador, el menos interesante, el más estándar lo llevó al tunel para que los travestis lo manosearan completo sin nada que decir. Te ríes y me río hasta el día de hoy: “Cristina”, “El Gay”, qué iba a hacer contra cinco tipos vestidos de mujer, seguramente con un estilete escondido en la cartera, cada uno de un metro setenta y cinco u ochenta.

La dura verdad es que todos representamos el papel de la indignidad, sea la mala suerte, sea tan solo una disposición a perder. Llévame a la ciudad de Concepción, donde el pasto es verde y las muchachas son todas bellas, llévame al hogar. Crucé la universidad entera con un ramo de rosas en la mano frente a la mirada burlona de quienes pensaron: “pobre hueón”. Hablé delante de una multitud de compañeros en paro y apenas me salieron las palabras para explicar lo inexplicable

19:30. He estudiado toda la tarde, estoy cansado y me acabo de acordar que me invitaron a Florida, los buses se demoran menos de una hora desde Conce hasta allá, así que alcanzo a ir y seguramente la voy a pasar bien; además quedé de ir, así que me pongo la vieja chaqueta de mi abuelo, ya con hoyos en las axilas, una camisa con ese olor a humedad infesto, no muy distinta de la que me acabo de sacar, los mismos bluejeans desgastados y partidos en la basta que he ocupado en el día y salgo a tomar la micro.

21:30. Si logro llegar al terminal, puedo tomar el último bus, pero lo que yo no sé es que después no hay bus de vuelta, y lo más triste de todo, es que tampoco llevo la dirección, menos un teléfono para saber dónde puta madre es el maldito “carrete”. ¿Qué cresta estoy haciendo?. No importa, ya lo hice.

22:05. Aprovecharé de dormir un poco en el bus.

22:30. Así que me bajo en la carretera, frente a Florida y, evidentemente, no hay nadie esperándome a las 10:30 de la noche, no me queda otra que buscar la casa de R....¿cuanto? ¿Cuál es su apellido? ¿cuál es su casa? ¿una esquina? ¿ruido de gente pasándola bien? ¿salieron y están en la plaza? ¿me podrías dar una manito tatita Dios?

23:15. Me las encuentro por casualidad, pero no son ellas, las que me esperan. Les pregunto si conocen a una R que tiene una casa por acá y viene una vez a la semana.... una vez a la semana y evidentemente nadie conoce a ninguna R sin apellido.

23:40. Al menos está la comisaría, podría pedirles dormir en un banco cualquiera, mejor que dormir en un banco de la plaza donde igual me van a llevar “con ellos” y capaz que sea peor; una vuelta más me falta, si el maldito pueblo no es tan grande, ¿toco los timbres o las puertas a ver si es esta casa blanca de reja verde?.

00:12. La de portón de madera, no, debe ser seguramente una casa que se vea abandonada, ellos vienen sólo los fines de semana, las vacaciones, el pasto seguramente está alto, ¿o no tiene pasto?, las luces están encendidas y se escuchan risas en el interior, pero no, no hay nada parecido, ni siquiera una voz conocida.

00:40. Sólo el par de muchachas (¿muchachas?) que encontré hace un rato y que están de nuevo en la plaza, fumando, como yo, que ya llevo la mitad de la cajetilla.

  • Hola, ¿encontrasteS la casa de tu amiga?
  • no
  • ¿y que vai a hacer?
  • No lo se... jajajajajaja
  • Pero ven po, tenemos un asao en mi casa, por último te quedai con nosotros allí.
  • Ya po.

00:50. Camino por una calle que no recuerdo si está o no pavimentada, pero da lo mismo, porque al menos no tendré que dormir en la comisaría. Lo peor es que estoy muy cansado, aunque debe ser más por los nervios que por haber caminado por toda Florida, claro que debo al menos pasar un rato con esta gente tan “amable” que hasta me invita a un asado: la amabilidad tiene su precio, y yo tan sólo tengo 21 y ellas seguramente 30 o 36 .... no son muy agraciadas, sobre todo la dueña de casa que parece ser la mayor y que con cada trago aumenta su cara de insatisfacción, aumenta su deseo, aumenta sus directas, aumenta la ansiedad por mi, y ya entiendo el objeto del asado en cuestión.

01:30. Para ser más preciso, aguardiente-cola, y cada vez entiendo menos. Conversan de gente que no conozco y se divierten pensando en lo que harán el día siguiente, es una reunión para planificar las actividades apoyando al alcalde “que es tan bueno y queremos que salga reelecto”, el alcalde que yo sé, es de derecha, y yo que estuve ayer en una reunión de la federación de estudiantes, con los “compañeros” (camaradas dicen los perdidos y uno sabe inmediatamente que son indeseables fascistas que han visto mucha película gringa), más vale cerrar mi bocota y sonreir, total, los buses pasan a las 6 y ya son las 2.

02:15. Qué porquería, no voy a aguantar, aguanto, sigo adelante, la fea me mira, tejiendo mi hilo de vida para ella, cual parca entusiasmada, sea ella Átropos para que su nombre suene lo más feo posible, me dice una y otra vez lo lindo, simpático, perfecto, que soy, y no me queda más que ponerle la sonrisa, si al fin y al cabo tendré que dormir aquí.

02:40. Carne dura, pan seco, Clotos, Láquesis, Átropos serán mi pareja, aguardiente con cocacola,

  • Tienes cara de tuto, ¿quieres dormir un rato?
  • Bueno.
  • Tírate en mi pieza, yo voy en un rato.
  • (yo voy en un rato, cresta).
03:20(¿?). No se cuanto he dormido, pero he estado de espaldas entre la colcha con olor a hongos y la frazada, peor que mi propia chaqueta, al menos el dormitorio tiene una puerta directa hacia la calle, en caso de necesitar arrancar rápidamente a la hora que necesite, por último, el banco en la comisaría sigue siendo una alternativa válida.

04:20. Ya han pasado unas horas y ella aparece exhalando un olor infesto a aguardiente, se quita los pantalones, el chaleco y queda sólo en ropa interior, con una polera que le cubre unos pechos pequeños, encajados de cualquier manera en su torso demasiado grande para una mujer, un cuerpo que semeja un triángulo invertido, sin cintura y un trasero pequeño, piernas delgadas – flacas - llenas de marcas que no puedo ver en la noche si son llagas o moretones o sencillamente descuido. Opto por que sea lo último.

04:25. Se acuesta a mi lado, entre las sábanas que seguramente sí contienen su propia flora bacteriana y micótica, respira, completamente borracha, en mi cara dejando salir un aliento repulsivo, ante lo que sólo me queda darme vuelta, esperanzado de que no insista, me coloca un brazo sobre la cintura, trato de parecer dormido.

04:35. Mirada hacia arriba, tensión, sudor que corre por la frente, oscuridad y reflejos de las luminarias que se cuelan por entre las cortinas – sucias – y las ventanas – desvencijadas – no hay sol aún.

  • Para otra vez será mi amorcito.
  • ....
  • mmmm, eres tan lindo, ojalá vuelvas para ser m...
  • ....

06:00. El alcohol ha sido mi aliado finalmente, logró caer dormida la pequeña mounstruo a mi lado sin insistir más y cuando logro ver el sol que se cuela por la ventana al menos tengo la certeza de que es más cómodo dormir sobre un colchón infesto que sobre un banco de la comisaría, y que es más digno que una muchacha decadente te insinúe sin haberte tocado que ser manoseado por un grupo de travestis.

06:30. Me jugaste, como tantas otras veces, una mala pasada, pero ya verás, en alguno de mis turnos, ganaré nuevamente, no me voy a quedar así, ya verás.

dimanche, février 04, 2007


Exponer el sentido de cada palabra que pasa por la mente, la sensación de las manos y esos juegos que brotan desde las uñas hacia alguien, puede tener consecuencias inesperadas en el quehacer de cada vida traspasada por pies de mujeres entrecruzados en espejos. En la cabeza, el dolor de las palabras se acumula porque entran ellas cruzando el umbral de las pequeñas orejas raspando el interior del oído profundo, llegando hasta el borde superior donde se van acumulando el humo de cientos de cigarrillos quemados, la sangre ya destruida por los cuerpos olvidados y las manos entre caricias que tocan tus mejillas, donde el olor se va acumulando para que lo sientas cada vez más pegado al cuerpo.
Un lugar donde estuviste viviendo por años, donde los amigos se acumularon en las piezas de un departamento precario o la casa húmeda por lluvias que caen de continuo durante todo el invierno, colándose por los marcos de las ventanas donde entran miles de caracoles a morir en el suelo de los closets malamente armados. Quedaron ahí como tantos recuerdos que parecen todos buenos, y también están mezclados con los malos, con los momentos de dolor y soledad, que muchas veces se olvidan para siempre. La angustia no existe. Te llevas en el interior las caras y los chistes, más bien dibujados por una mano invisible que no es otra más que la misma con la que tocas un pecho luego de descubrirlo, y luego la cintura donde apoyas el cansancio de los años y los errores que sólo pueden ser herramienta de aprendizaje. La soledad se acaba. Solía ver un cuerpo inerte en la cama, creyendo estar acompañado, sólo sabía que la única alternativa era buscar en nuevas laderas, como aquella vez que la luz se cortó y salimos a gritar incoherencias al cerro, riéndonos de nosotros mismos y el frío y el viento que pegaban en nuestras caras, las malezas húmedas que poco a poco colaron agua entre los zapatos y los pantalones para hacernos volver a casa. El pasado es siempre bueno. La mejor opción es sucumbir ante lo inevitable, el desastre que tarde o temprano llegará, el momento final donde la vida cambia para volcarse en una marea de momentos perdidos y decisiones mal tomadas por el miedo que invade al violinista en una partitura que debió haber sido correctamente ejecutada por cada uno de los músicos en una orquesta de plaza. En detrimento de cada error, está tan solo la esperanza de que no hay nada más que algo nuevo, pero no hay peor miedo que darse cuenta que el mundo se transforma en algo más chico, el planeta donde estás parado poco a poco se reduce para apenas contener parte de los pocos que te acompañan, y es en ese preciso momento en que sabes que la gravedad no te privará más de las ganas de volar y saldrás de un pequeño salto hacia la nada misma, donde ya no hay superficies que te puedan contener.
(señoras y señores, los hemos convocado a todos para la glorificar la mentira, el poder, el valor de quienes nos sabemos inescrutablemente superiores, quienes hemos formado este grupo donde no dejaremos entrar a los postergados, a los que no tienen historia, a los sin apellido, a los incautos, a los mediocres y quienes crean que pueden ser de los nuestros. Sólo un par de veces dejaremos que entre uno o quizás dos, tan sólo para enrostrarles a los demás ignorantes que en realidad ha sido su propia incapacidad la que no les ha permitido ser de los nuestros. Con este poder, señoras y señores, conquistaremos...)
El mundo que nunca podrán tener, y si quieren tenerlo haré lo que sea para que no entren jamás aquí, quieren poder, quieren y creen saber entender de qué se trata el mundo y sólo caen, cuando en sus misas ocultan todas las iniciaciones, realizan sus rituales que no cuentan a nadie, escriben libros y revistas, analizan el fututo y la historia. A golpes de guadaña, les han demostrado hasta el cansancio que nunca entrarán aquí. A golpes de guadaña, cercenando cabezas, llegará mi turno, y me verán todos, tal como quise ser.